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Más que una mujer de cincuenta.

Liliana Pécora sigue creando espectáculos donde retrata el ser femenino desde la ironía.

“Como Sherezade, a las mujeres nos gusta contar historias. Por eso nuestra forma de hacer humor es el monólogo y no los chistes, como prefieren los hombres: cortito, rápido y efectivo, igual que sus orgasmos”, diferencia Liliana Pécora, actriz, docente y directora que mañana estrena Socorro, me caso, unipersonal protagonizado por su ex alumna Nadia Bagdadi. Para Pécora se trata de un hecho inédito: suma tres obras en cartel. Además de Socorro..., dirige Mujeres que cantan –interpretada por la actriz y cantante lírica Verónica Díaz Benavente– y continúa, por cuarto año consecutivo y hasta fin de mes, con Mujeres de 50, donde es la adaptadora, directora y protagonista. “Lo que más disfruto es actuar, hacer personajes diferentes. No es ponerse una peluca sino mucho más complejo. Estoy preparando para el año próximo Mujeres de 60, donde no sólo las representaré a ellas sino también a sus hijas de 30 y a sus madres de 80”, anuncia.

Las razones que eligió para zambullirse en el universo femenino y entretener a un público fiel de señoras radican en el interés de ellas por bucear en lo que les pasa y entender los cambios. “Creo que esta movida empezó con Brujas y Confesiones de mujeres de 30. Pero en el caso de la cincuentonas, hay algo que demarca el terreno: la menopausia y el asumir el envejecimiento. Y creo que la mejor manera es hacerlo con humor y riéndonos de nosotras mismas. A los varones les basta con sentirse potentes con su caja de Viagra y una chica joven al lado; no buscan –por supuesto que estoy generalizando– el enriquecimiento espiritual”, dice y, por las dudas, aclara: “Ojo que a mí no me interesa bastardear al hombre, para nada; al contrario, me encantan que vengan pero les cuesta más, tienen más pudor de verse reflejados. Igual que con los cursos que dicto –y como en casi todo lo que da vueltas por ahí– siempre la mayoría está formada por mujeres”. Como para reforzar la idea de que no todos los hombres son iguales, el libro de Socorro, me caso pertenece a Christian Vivas y Hernán Traverso. “No es una mirada machista sino muy aguda sobre los prejuicios. Los temas nacen de una fiesta de casamiento donde se retratan distintos personajes de una boda, desde la novia hasta la madre, la suegra, la cuñada y las amigas”, dice Pécora, muy entusiasmada en subrayar el talento para el absurdo de Bagdadi, la protagonista. En el caso de Mujeres que cantan, un espectáculo teatral-musical que homenajea a Libertad Lamarque, Maria Callas y Édith Piaf, la dramaturgia es de la misma intérprete, Díaz Benavente. “Trabajé con ella lo corporal y la puesta, no lo musical. Yo no sé cantar, soy muy mala –dice, riéndose– y ella tiene una voz privilegiada, además de mucho humor, es muy payasa.” Sobre textos de las autoras Daniela Di Segni e Hilda Levy, Pécora –junto a Susana Nova– adaptó Mujeres de 50; también será Levy la responsable de darle letra para las chicas de la próxima década.

–Mucho teatro, muchas clases ¿y la tevé?

–Cambiaron demasiado los parámetros. Todos son de treinti o cuarenti y encima, sin padres. No hay lugar para los que cumplimos 50. Y además, hay clanes, siempre trabajan los mismos. En los 80 tenías programas con sketches de humor que te daban más posibilidades. Ahora, aunque no sea fácil y no todos los actores puedan, hay que jugarse por gestar el propio proyecto.

Socorro, me caso (domingos a las 20) y Mujeres de 50 (viernes y sábados a las 21), en el Teatro de la Comedia (Rodríguez Peña 1062). Mujeres que cantan (sábados a las 20.30), en C. C. Caras y Caretas (Venezuela 370).